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1.000 observaciones ciudadanas ingresadas al SAG: organizaciones y territorios ejercen su derecho a participar para defender las semillas tradicionales

PorDiario Tropezón

Ago 17, 2026
Mayka Martínez

Coordinadora La Farfana, Protege Los Molles y Reverdesierto, junto a representantes del mundo local y ambiental, concretaron el ingreso de más de 1.000 observaciones ciudadanas al proceso de consulta del SAG. La acción se desarrolló bajo los principios de participación ambiental del Acuerdo de Escazú y se suma a miles de voces que desde distintos territorios han levantado alertas para proteger las semillas tradicionales.

Pudahuel, Santiago de Chile 17 de agosto 2026. Más de 1.000 observaciones ciudadanas ya fueron ingresadas al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en el marco de su proceso de consulta pública, como resultado de un proceso de articulación entre organizaciones ambientales, territoriales y representantes del ámbito local.

La acción reunió los aportes de Coordinadora La Farfana, Protege Los Molles, Reverdesierto, incorporando distintas perspectivas territoriales frente a una consulta que, para las organizaciones, tiene implicancias que van mucho más allá de lo técnico o productivo.

El ingreso de estas observaciones constituye, además, un ejercicio concreto de los principios del Acuerdo de Escazú, particularmente del derecho de la ciudadanía a participar de manera efectiva en las decisiones ambientales.

“PARTICIPAR ES TAMBIÉN DEFENDER NUESTROS TERRITORIOS”

Para Mayka Martínez, de la Coordinadora La Farfana, la presentación de las observaciones demuestra que las comunidades pueden utilizar los mecanismos de participación para hacer llegar sus preocupaciones a las instituciones públicas.

“Estas 1.000 observaciones demuestran que las comunidades no están indiferentes. Cuando existe un proceso de participación, tenemos el derecho y también la responsabilidad de utilizarlo para entregar nuestros argumentos y defender aquello que consideramos fundamental para nuestros territorios.”

En tanto, Bárbara Astudillo, desde una perspectiva de participación ambiental y del Acuerdo de Escazú, señaló:

“Participar no es solamente ser informados de una decisión. La participación ambiental significa tener la posibilidad de entregar argumentos, antecedentes y observaciones que sean consideradas en la toma de decisiones. Estas 1.000 observaciones son una expresión concreta de democracia ambiental y de cómo los territorios pueden organizarse para incidir.”

UNA ACCIÓN QUE CONECTÓ DISTINTOS TERRITORIOS

El proceso contó con los aportes de Protege Los Molles, Reverdesierto y organizaciones que desde distintas realidades territoriales han desarrollado procesos de defensa ambiental y protección de la biodiversidad.

“ES UN GRANO MÁS PARA PROTEGER LAS SEMILLAS TRADICIONALES”

Las organizaciones destacan que estas 1.000 observaciones no son un punto final, sino parte de un proceso más amplio de participación ciudadana.

“Desde Tarapacá sabemos que proteger una semilla es proteger mucho más que aquello que sembramos: es resguardar biodiversidad, memoria, conocimientos ancestrales, soberanía alimentaria y la posibilidad de decidir sobre nuestro propio futuro. En uno de los territorios más áridos del planeta, cada semilla tiene un valor enorme y nos recuerda que incluso en el desierto existe vida que debemos cuidar. Por eso, ingresar estas observaciones también es ejercer nuestro derecho a participar e incidir en aquellas decisiones que pueden afectar nuestros territorios. Defender las semillas tradicionales es defender un patrimonio vivo que pertenece a las comunidades y que tenemos la responsabilidad de preservar para las generaciones que vienen”.

Paula Castillo, presidenta de Fundación Reverdesierto

El ingreso de las observaciones se suma a las miles de voces que desde distintos territorios han llamado a participar en esta consulta, demostrando que existe preocupación y disposición de las comunidades para involucrarse en las decisiones que pueden afectar la biodiversidad, el patrimonio agrícola y las semillas tradicionales.

“Estas 1.000 observaciones son un grano más. Se suman a las miles de voces que desde distintos territorios han hecho el llamado a participar. Cada observación es una forma de decir que nuestras semillas importan, que nuestros conocimientos importan y que los territorios tenemos derecho a ser escuchados”, señalaron las organizaciones impulsoras.

Desde las organizaciones valoraron la participación alcanzada y reafirmaron la necesidad de que las observaciones ciudadanas sean efectivamente consideradas por la autoridad durante el proceso de análisis de la consulta.

Porque proteger las semillas tradicionales también significa proteger la biodiversidad, los conocimientos y el patrimonio de los territorios, y ejercer el derecho de las comunidades a participar en las decisiones ambientales que pueden afectar su futuro.

1.000 observaciones ya ingresadas.
Miles de voces desde los territorios.
Un mismo propósito: proteger nuestras semillas y ejercer nuestro derecho a participar.

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