
Luis Mansilla lleva más de 15 años dedicado al arte callejero. En la intersección de Teniente Cruz con San Pablo, realiza ejercicios de equilibrio y malabarismo sobre una cuerda tensada, aprovechando los breves segundos en que el tránsito se detiene.
Pudahuel, Santiago de Chile. 21 de octubre 2026. En la concurrida intersección de las avenidas Teniente Cruz y San Pablo, en Pudahuel, Luis Mansilla —conocido artísticamente como «Luchín Pelotín»— transforma los segundos de la luz roja en un espectáculo de nivel profesional. Oriundo de Renca, el artista combina equilibrio sobre una cuerda tensada a más de un metro cincuenta del suelo, destreza física y malabarismo con clavas y una pelota ante la atenta mirada de automovilistas y peatones.
Con más de 15 años de trayectoria en el arte urbano, Mansilla se presenta de forma ocasional en este cruce, principalmente los domingos, cautivando a quienes aguardan el cambio de luz del semáforo.
Equilibrio y coordinación en pocos segundos
Para montar su presentación, asegura los extremos de la cuerda entre una estructura del sector y un árbol del bandejón central de avenida Teniente Cruz cercano mediante un sistema de enganche rápido. En cuestión de segundos, sube a la cuerda y ejecuta sus rutinas de equilibrio mientras los vehículos permanecen detenidos.
La rapidez y la atención constante al entorno son aspectos indispensables de su trabajo. Según explica Mansilla, la prioridad sigue siendo la seguridad y el flujo vehicular: si se aproxima una ambulancia o un carro de Bomberos, desmonta la estructura y despeja la vía de manera inmediata.
Una rutina que despierta curiosidad
El espectáculo no solo capta la atención de los conductores, sino también de transeúntes y usuarios del transporte público. Juan Carlos González, vecino de Cerro Navia que esperaba el bus del recorrido 110c, decidió pausar su trayecto para observar la rutina completa:
«Me impactó lo sincronizado de su trabajo. Es increíble cómo instala la cuerda, sube, demuestra su talento y desarma todo antes de que dé la luz verde, sin interrumpir el flujo vehicular», comentó.
Al finalizar cada ciclo, «Luchín Pelotín» retira rápidamente sus implementos y se acerca a los vehículos para recibir los aportes voluntarios de los conductores, para luego alistarse y repetir la rutina en la siguiente luz roja. Su propuesta reúne destreza, disciplina y agilidad en un punto neurálgico del sector poniente donde cada segunda cuenta.
