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Alergias de primavera: mitos y riesgos de la automedicación

PorDiario Tropezón

Oct 27, 2026

Con la llegada de la primavera aumentan las molestias asociadas al polen, pero no todo estornudo corresponde a una alergia. Expertos de Química y Farmacia UCSC explican qué ocurre en el organismo, cómo actúan los antialérgicos y por qué utilizarlos sin orientación puede generar riesgos.

La estación primaveral viene acompañada de estornudos, congestión nasal, picazón y ojos llorosos para muchas personas. Aunque estos síntomas suelen asociarse directamente con esta época del año, la causa no está en la primavera, sino en la exposición a determinados alérgenos, entre ellos el polen de árboles, pastos y otras plantas. Esto debido a que la cantidad de polen en el ambiente varía según la zona y las condiciones meteorológicas.

La rinitis (alergia nasal estacional) ocurre cuando el sistema inmunitario identifica cómo amenaza una sustancia que normalmente no resulta dañina. Ante esta exposición, el organismo libera sustancias como la histamina (molécula que actúa como hormona y neurotransmisor), que participan en la aparición de síntomas como estornudos, secreción y congestión nasal.

La Dra. Rosa Meneau, académica de Química y Farmacia UCSC y Doctora en Ciencias con mención en Química, señaló que: “El organismo reconoce determinados compuestos o elementos como alérgenos y levanta sus defensas. Generalmente pasa esto en primavera porque hay una mayor concentración de polen, que es uno de los principales antígenos”.

No todo estornudo es alergia

Uno de los primeros mitos es asumir que cualquier congestión nasal o estornudo durante la primavera corresponde a una alergia. Si bien los síntomas se pueden parecer a los de otras afecciones respiratorias, identificar su origen resulta relevante antes de iniciar un tratamiento.

Otro punto es que no todas las personas reaccionan de la misma manera al polen. La presencia de grandes cantidades de este material en el ambiente no significa necesariamente que todas las personas presenten síntomas. La respuesta depende, entre otros factores, de los alérgenos a los que cada persona sea sensible.

También existe la idea de que un medicamento como un antihistamínico cura la alergia. En realidad, estos fármacos actúan sobre los síntomas al bloquear los efectos de la histamina. Pero el tratamiento debe escogerse considerando los síntomas y las características de cada persona: “Ocurre que los pacientes generalmente acuden al uso indiscriminado de este tipo de medicación, pero tienen efectos secundarios”, manifestó la Dra. Meneau.

Cuando aliviar los síntomas se convierte en un riesgo

Frente a las molestias, una práctica frecuente es recurrir directamente a medicamentos que se han utilizado en temporadas anteriores. Sin embargo, que un producto haya funcionado antes no significa necesariamente que sea adecuado para todas las situaciones.

Los antihistamínicos pueden producir efectos secundarios, entre ellos somnolencia, mareos o sequedad de boca, dependiendo del principio activo. Algunos medicamentos también pueden interactuar con otros tratamientos o requerir precauciones en personas con determinadas enfermedades.

Los descongestionantes también requieren atención. Pues, aunque pueden disminuir temporalmente la congestión nasal, algunos pueden aumentar la presión arterial, provocar insomnio o generar otros efectos adversos. En este caso, el uso prolongado puede producir congestión de rebote, es decir, que la congestión empeore al continuar utilizándolos.

Sobre los riesgos de la automedicación con antialérgicos, se han señalado efectos adversos asociados a estos fármacos, entre ellos somnolencia y sedación. Arnoldo Miranda, Jefe de Carrera de Química y Farmacia UCSC y Magíster en Ciencias Farmacéuticas, alertó que: “Existen casos en que una persona puede pensar que tiene una alergia y toma antialérgicos que disminuyen los síntomas, pero finalmente la persona no tiene alergia, sino que tiene otra enfermedad que requiere ser atendida”. 

Riesgo de combinar medicamentos

La automedicación también puede generar otro problema: duplicar principios activos sin saberlo. Algunos productos destinados a aliviar síntomas respiratorios pueden combinar distintos componentes, por lo que tomar simultáneamente más de un medicamento puede aumentar innecesariamente la exposición a determinados principios activos.

En este punto, la orientación sobre el uso de medicamentos es fundamental. El Jefe de Carrera de Química y Farmacia UCSC, cuenta con experiencia académica e investigativa vinculada a la farmacología clínica, área relacionada con el uso adecuado de los tratamientos: “Lo primero que una persona debe tener claro es que, bajo ninguna circunstancia, es recomendable automedicarse. Siempre es necesario que la prescripción venga por parte de un profesional”, recalcó.

En lugar de asociar la primavera con los estornudos y las alergias, se debería considerar la importancia de identificar qué desencadena los síntomas y utilizar los medicamentos de manera responsable. Aprender que los tratamientos disponibles pueden ayudar a controlar las molestias, pero la elección y forma de uso dependen del tipo e intensidad de los síntomas, la edad y otras condiciones de salud.

Por ello, ante síntomas persistentes o que no mejoran con las medidas habituales, la recomendación es buscar orientación profesional en lugar de prolongar o modificar un tratamiento por cuenta propia. En el caso de los medicamentos, que un producto sea conocido o haya sido utilizado anteriormente no significa que sea adecuado para todas las personas ni para todas las situaciones.

Compartida por: Jean Pierre Molina Medina/ Periodista

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