
Luis Lara, “el Cacherito”, trabaja como comerciante ambulante en la esquina de Teniente Cruz con San Pablo. El esfuerzo diario y el cariño de su comunidad, representa el rostro digno y perseverante de un oficio muchas veces invisibilizado.
Pudahuel, Santiago de Chile. 9 de julio 2025. Desde hace treinta años, Luis Lara, conocido cariñosamente como “el Cacherito”, ocupa diariamente la esquina de Teniente Cruz con San Pablo. Su rutina es clara: ofrecer sus productos a los automovilistas.
A sus 59 años, Lara representa a cientos de comerciantes ambulantes que ejercen su oficio con perseverancia. “Ya se acostumbra uno a la calle, me gusta, me gusta la pega”, señala con una naturalidad que revela apego por su labor. Más allá de las dificultades propias del rubro, destaca que ejerce su actividad de manera regular: “No he tenido problemas con las autoridades porque yo tengo permiso, gracias a Dios”.
La relación con la comunidad es otro aspecto relevante. Luis es una figura reconocida entre los vecinos y automovilistas del sector. “Tengo hartos conocidos”, afirma. Su constancia ha generado vínculos de cercanía que van más allá del intercambio comercial.
Bernarda Moncada, compañera de oficio y amiga de Lara, entrega un testimonio que refuerza ese lazo: “Es muy buena persona y muy solidario… es bien querido por todos”. Describe a Luis como un trabajador constante, incluso en condiciones adversas: “De repente, cuando llueve, se pone con su paraguas en la esquina y no le hace el quite al trabajo. Y se gana su platita honradamente”.
Si bien el comercio ambulante suele estar asociado a la informalidad y es objeto frecuente de fiscalización, casos como el de Luis Lara muestran otra cara de esta actividad: la del trabajo honesto, la perseverancia y el arraigo en el territorio. “Es un trabajo digno. La gente a veces te mira en menos. ¿Qué vamos a hacerle?”, reflexiona.
En un contexto donde muchas veces se invisibiliza la dimensión humana de quienes trabajan en la calle, la historia de Luis Lara, “el Cacherito”, ofrece una mirada distinta: la de un trabajador que, con esfuerzo y respeto, ha construido su lugar en la ciudad.
Por: Carolina Salazar (UBO)
