Pudahuel, Santaigo de Chile. 21 de abril 2025. Sin duda, el fallecimiento y la Pascua del Papa Francisco han conmovido al mundo católico, llenándonos de tristeza, pero también de esperanza. Su legado ha tocado no solo a los creyentes, sino también a todas las personas de buen corazón, humildes, rectas, con sentido común. El Papa Francisco contribuyó profundamente a la humanidad a través de encíclicas poderosas y valientes. No temía a ninguna pregunta de ningún periodista.
Reformó la Iglesia con firmeza, enfrentando con valentía los abusos sexuales y de conciencia, especialmente en la Iglesia chilena. Invitó a las víctimas de Fernando Karadima al Vaticano para escucharlas personalmente y pedirles perdón. Creó la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, y uno de sus integrantes es Juan Carlos Cruz Chellew, uno de los denunciantes de Karadima, chileno, y una tremenda y noble persona.
Convocó a todos los obispos chilenos a Roma y los reprendió duramente por los abusos cometidos, la destrucción de pruebas, y les dijo con claridad: “No hay lugar para los pederastas y pedófilos en la Iglesia”. Más bien, la Iglesia debe ser un lugar seguro y de amor hacia Jesucristo.
Nombró a la primera mujer en el Ministerio de Economía del Vaticano, marcando un hito en la inclusión de las mujeres en los espacios de decisión.
Denunció la corrupción en el Banco del Vaticano y, gracias a su intervención, una de las personas implicadas hoy cumple condena.
Acogió con amor y respeto a las personas de la comunidad LGBTQ+, afirmando que es una condición humana. Fue el primer Papa en decir: “¿Quién soy yo para juzgarlas? Son hijas e hijos de Dios”. En una entrevista con una joven, ella le comentó que hay sacerdotes que la enjuician y no la quieren en la Iglesia. Francisco respondió: “Esos son los infiltrados en la Iglesia”.
Podría escribir muchas cosas más del Papa Francisco. En lo personal, él me devolvió la credibilidad en la Iglesia.
Fuimos parte de la lucha dentro de la misma Iglesia chilena contra los discípulos de Karadima, contra los pederastas y pedófilos. Incluso llevaron a uno a nuestra parroquia, y el tiempo nos dio la razón: el Vaticano lo condenó por abuso sexual. Porque no se trata solo de criticar por criticar, sino de hacerse cargo y transformar desde dentro. Nadie me lo contó; lo vivimos, lo hicimos. Y por eso quisieron expulsarme de la Iglesia.
Por todo esto, el Papa Francisco marcó mi visión, mi corazón y el camino que, creo, debe seguir la Iglesia.
porque su Ruego al Espíritu Santo que el nuevo Papa continúe el sendero trazado por Francisco.
Porque su pontificado fue para el pueblo, sin privilegios.
Hermosa fecha para ir al encuentro del Padre en la Pascua de Resurrección.
Por Patricio Cisternas Monreal
